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Carta Abierta a mi Querida Comunidad

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Por Fr. Hector Basanez, Parroco Christ the King 

La angustia es un sentimiento que brota en nuestros corazones como resultado de dificultades o incertidumbres, generalmente referidas al futuro. Las Escrituras nos enseñan como el hombre vacila delante de situaciones que parecen imposibles de resolver. Jacob experimentó angustia antes de encontrarse con su hermano Esaú; hasta que el ángel del Señor le ofreció la certeza de que el Señor estaría con él. El profeta Elías vivía angustiado ante la abrumadora situación de pecado en la que su gente vivía; a tal grado que llego a considerar su vida como un fracaso total. 

Jesús mismo experimentó angustia en el Huerto de los Olivos. Fue ahí, cuando tomó sobre sí mismo no solo la ansiedad al enfrentar la muerte, pero también el sentimiento de ambigüedad y incertidumbre. En Getsemaní, Jesús experimento miedo y sufrimiento; fue ahí donde al ser reconfortado por el ángel del Señor Jesús acepta el camino que lo llevara hasta el calvario. A través de su Misterio Pascual, Jesús nos ofreció la alianza nueva y eterna, ratificada mediante su resurrección. Como resultado de su sacrificio somos ahora capaces de poner nuestra fe y confianza en Dios, y no en nuestras propias fuerzas. A partir de entonces, nada puede separarnos del amor de Dios, ni las angustias ni las tribulaciones. 

A partir de su resurrección, angustia y miedo son contrarrestadas por un sentimiento opuesto llamado confianza. “No tengas miedo” fueron las palabras que el ángel del Señor ofreció a María delante del sepulcro vacío. Es esta la poderosa afirmación de que es el Señor quien está en control de nuestras vidas. Es esta la misma voz que un poco después diría a sus discípulos: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos.”  Como discípulos cristianos, confiemos en que el Señor nos acompaña siempre en medio de las angustias de nuestra vida diaria. 

A nivel local el deseo de mantener contacto con nuestros parroquianos es prioritario para nuestra comunidad. Somos una parroquia multilingüe, en la cual todos y cada una de las personas que las formamos somos importantes. Nuestro compromiso por proporcionales accesos a la Eucaristía dominical demanda recursos y esfuerzos adicionales. Nuestro compromiso con todos ustedes es de suma importancia para todas las personas que desde aquí les servimos. Pedimos al Señor en nuestras oraciones protección y alivio para usted, su familia, y para todo el personal médico y voluntario que trabaja combatiendo esta enfermedad. Sobretodo pedimos a Dios por la sanación y el consuelo para todos aquellos que han sido contagiados. 

En este mundo nuestro, en medio de la incertidumbre y el miedo causados por esta crisis mundial, jamás olvidemos las promesas de Jesucristo: El estará con nosotros hasta el final de los tiempos. Tratemos de aprovechar esta crisis como una oportunidad para compartir tiempo con nuestras familias, para pasar más tiempo con nuestros hijos, para compartir los alimentos con nuestros seres queridos, o para hacer un esfuerzo por reconstruir aquellas relaciones familiares deterioradas por la ausencia o los conflictos. El Señor respetará siempre nuestras libertades. Durante estos tiempos difíciles en nuestras vidas, abramos nuestros corazones y pidamos la bendición divina. El Señor vendrá seguramente en nuestro auxilio, inspirándonos, fortaleciéndonos, dándonos la sabiduría necesaria para entender su mensaje: “No tengan miedo, yo estaré con ustedes, hasta el final de los tiempos.”