Home Noticias en Español La Virgen de Juquila – Patrona de los Oaxaqueños

La Virgen de Juquila – Patrona de los Oaxaqueños

290

Por Rosie Zepeda

Casi cinco mil devotos a La Virgen de Juquila se congregaron en la ciudad de Gilroy para celebrar el décimo aniversario de la celebración a la santa patrona de los Oaxaqueños. Llegaron en la madrugada y el día anterior de todas partes de California, los estados de Washington, Oregon y hasta de lo lejos de Nueva Jersey. Contando con la colaboración de más de 100 voluntarios, el Comité de Familias Unidas de la Parroquia de Santa María en Gilroy, nuevamente organizó todo un día de peregrinaciones, marcha, Misa y celebración al estilo Oaxaqueño.

Estas peregrinaciones y devoción tienen como nacimiento hace más de 300 años cuando el Fray Jordán de Santa Catalina llega al pueblo Amialtepec en Oaxaca y para pagarle a un humilde campesino por su labor y servicios, le regala una imagen de la Purisima Concepción, pidiéndole a éste venerarla, tal como le había enseñado. Se lleva a cabo un incendio en el jacal del campesino, reduciendo todo a cenizas, excepto la Virgen. Esto fue lo que llevó a los habitantes de Juquila a organizarse y transladar la imagen a su comunidad. En 2014, el Papa Francisco concedió la Coronación Pontificia de la Virgen.

Ni el frío, ni la inminente lluvia detuvieron las perigrinaciones a pie que se iniciaron 24 horas antes y llegaron a las 5 de la mañana en la Parroquia de Santa María. A las 10 de la mañana se comienza a formar la procesión de dos millas por los devotos, jóvenes y niñas en sus elaborantes y colorosos vestidos Oaxaqueños. Con apenas 3 añitos, Kelye Gutierrez en su vestuario típico trata de balancear un cesto de flores en su cabecita. Su padre, Fermín Gutierrez Jarra, de la ciudad de Fremont, pero originalmente de la región de la Cañada de Oaxaca, le ayuda con el ajuste mientras comparte la razón por su devoción a la Santa Virgen: “Yo estoy aquí en verdad porque me hizo un milagro muy grande. Me regaló dos hijos despúes de once años de espera. Kelye es uno de esos milagros.”

Sobre los hombros de mujeres y hombres, protegida dentro de una caja de vidrio transparente, aparece la imagen morena de la Virgen de Juquila, con sus vestiduras de blanco y azul claro, su pelo largo y negro. Siguiendo la costumbre de cienes de años, se inicia el ritual indígena de bendecir a la virgen en zapoteco, sequido por el Padre Francisco Miramontes. Despúes de 30 minutos de bendecir a la Santa Madre, comienza la marcha de los miles de dovotos hasta la Párroquia de Santa María, una hilera larga compuesta de la Asociación Oaxaqueña de Fresno, cargando las velas tradicionales, hechas a mano con miel de abeja, con flores de cera, continuamente repitiendo “Dios te salve María;” seguido por pequeñas danzantes, una banda tocando canciones dedicadas a la Virgen, y el tumbar de los tambores Aztecas.

En los escalones de la parroquia, el Obispo Cantú encuentra a la Virgen de Juquila y procede a celebrar una Misa en su honor, acompañado del clero de la parroquia y sus alrededores. En su elocuente discurso que mezcla eventos actuales para los Californianos, Adán y Eva, y la devoción a la Santa Virgen, nos recordó: “Aquí en California vivimos con la amenaza de los fuegos. Tal vez nos preguntemos con la historia de la Virgen de Juquila qué es lo que permanece despúes de un incendio. Lo que queda es lo que va más allá de este mundo. Nos dice de un Dios, de un paraíso del amor, y la gracia. El Señor nos lleva a un paraíso de su presencia. Aunque Adán y Eva pecaron, aquí les doy una nueva oportunidad de comenzar otra vez. Por eso agradecemos y honramos hoy a la Virgen de Juquila.” Y de manera porrista y cotidiana el Obispo dirige a los miles de devotos dentro de la parroquia a unirse en grito: “Que viva la Virgen de Juquila!” “Que viva la Virgen de Juquila!” “Que viva Cristo Rey!”

Al terminar la Misa, se oscurece y se suelta la lluvia, pero ni eso pudo detener la tremenda pachanga con bailes, tamales de mole y buñuelos al estilo Oaxaca.