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Un Mensage del Obispo Patrick McGrath

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BishopMcGrath-thumbnailQueridos hermanos y hermanas:

Durante el Adviento y la Navidad, nos enfocamos intensamente en los acontecimientos que rodearon el nacimiento del Señor Jesús. Mientras que los himnos, alabanzas y la iconografía de esta temporada que aparecen en nuestras casas y parroquias nos enfocan en la alegría y la paz de su nacimiento. Recordemos, que en su tiempo no todo era paz y alegría. Los caminos peligrosos y traicioneros que dieron lugar a su nacimiento y todo lo que le siguió.

La Sagrada Familia, viajo de Nazaret a la Ciudad de David, Belén, cuando el nacimiento del Niño Jesús estaba cerca. Luego, José tuvo un sueño para que se llevara al niño y a su madre  a Egipto, para escapar de los planes de Herodes que trataba de matar al Niño Jesús.

La actual difícil situación de los inmigrantes, los refugiados y otras personas desplazadas desde el Medio Oriente, el norte de África y América Latina es un triste recordatorio de que las familias siguen siendo vulnerables incluso en nuestro tiempo. Dios no es indiferente a esta tragedia humana. Por lo tanto, tampoco nosotros debemos ser indiferentes. Estas personas son nuestros hermanos y hermanas, como si fueran de nuestra propia sangre. De hecho, en el misterio de la Encarnación, la humanidad está inextricablemente unida a Dios que, en Cristo Jesús, se convirtió en uno de nosotros. Debido a este gran misterio. “De rodillas ante el Padre de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra se llama, Cristo que habita en sus corazones por la fe, y que, arraigados y cimentados en el amor, puedan tener la fuerza de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios”. (Efesios 3).

Que la gracia y la misericordia de Dios, que habita en sus corazones, les ayude a conducir a las personas por los caminos de la paz, la justicia y el amor. Que podamos trabajar en el nombre del Señor, a favor de los refugiados del siglo XXI de manera que se alivien sus sufrimientos. Deseo que Dios los llene de abundantes bendiciones a sus familias y sus seres queridos en esta Navidad y siempre.

Con mis mejores deseos y bendiciones,

Sinceramente de ustedes,

Patrick J. McGrath
Obispo de San José