Recordando a San Juan Pablo II “En el Secreto del Corazón”

Recordando a San Juan Pablo II “En el Secreto del Corazón”

59
SHARE
Pope John Paul II greets the crowd as he arrives in St. Peter's square to celebrate the beatification ceremony of Mother Teresa at the Vatican Sunday, Oct. 19 2003. Tens of thousands of pilgrims crowded St. Peter's square and the surrounding area to attend the ceremony in which John Paul II bestowed one of the church's highest honors on the nun who cared for the poor. (AP Photo/Massimo Sambucetti)

En el Secreto del Corazón.

La Cuaresma es un tiempo que nos invita a entrar dentro de nosotros mismos. Es un tiempo de intimidad particular con Dios en el secreto del corazón y de la conciencia. En esta intimidad interior con Dios es donde se realiza la obra esencial de la Cuaresma: la conversión.

En el secreto interior, en esta intimidad con Dios, en la total verdad del corazón y de la conciencia resuenan las palabras del salmo de la liturgia de hoy, una de las confesiones más profundas que el hombre y la mujer jamás ha presentado ante Dios. “Misericordia, Dios mío, por tu bondad/por tu inmensa compasión borra mi culpa/lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces” (Ver Salmo 50,1-6). 

Son palabras que purifican, palabras que transforman. Transforman al hombre y a la mujer interior. ¡Recitémoslas a menudo durante esta Cuaresma! Y sobre todo, intentemos renovar el espíritu que las anima, el soplo interior que ha dado a estas palabras una fuerza de conversión. Porque la Cuaresma es esencialmente una invitación a la conversión. Las obras de piedad de las que habla el evangelio de hoy abren el camino a esta conversión. ¡Ejercitémonos en ellas en lo posible! Pero, en primer lugar, busquemos encontrarnos con Dios interiormente en toda nuestra vida, en todo lo que la configura, para llegar a esta conversión profunda de la que habla el salmo penitencia de la liturgia de hoy.

San Juan Pablo II (1920-2005), Papa Homilía Cuaresma de l983

Reflexiona:

  • ¿Cómo pondré en práctica las obras de misericordia en esta Cuaresma?
  • ¿Qué me anima sobre lo que nos dice San Juan Pablo II?
  • ¿Por qué la Iglesia invita a la conversión en la Cuaresma?

Padre Nuestro:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén

Oración:

Dios de Misericordia, confiamos, en tu amor compasivo, para que nos muevas al servicio de los pobres, de los sin techo y los que sufren. Ayúdanos a ser testigos de tu presencia en nuestra vida diaria, para que así, lleguemos a compartir lo que Tú generosamente nos has dado con los más necesitados. Amén.

Lupita Vital C., Directora del Apostolado Hispano
Diócesis de San José, California
Lupita.Vital@dsj.org