Instituto de Liderazgo Ministerial Clase de 2018

Instituto de Liderazgo Ministerial Clase de 2018

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Photo courtesy of Elizabeth Nguyen

Por Linda Cunha-Ricchio

El Instituto de Liderazgo Ministerial (ILM) celebró su decimonovena graduación para honrar a la Clase de 2018 el pasado 2 de mayo en la Catedral Basílica de San José. Se reunieron familias, amigos, párrocos y sus equipos, y exalumnos para celebrar con los graduados.

Los 38 graduados en inglés y español representan más de veinte de las parroquias en la Diócesis de San José. Esta clase ha sido un grupo fuerte apoyándose el uno al otro en momentos difíciles y momentos de alegría. Han construido una fuerte relación en su amistad y han aprendido el uno del otro de la diversidad de sus dones y sus propias culturas.

Durante estos tres años, muchos de ellos han compartido conmigo sus experiencias del Instituto. Han crecido espiritualmente y han aprendido mucho. Y ahora aprecian de una manera más profunda sus responsabilidades como líderes en la iglesia. ¿Qué les espera ahora? Algunos han aceptado más responsabilidad en su ministerio en la parroquia. Otros continúan discerniendo con sus párrocos para ver dónde haya más necesidad.

Esta graduación marcó la clausura del vigésimo aniversario del Instituto. Desde su fundación en 1997, más de 1000 individuos han completado el programa. Durante los años el currículo ha cambiado para enriquecer y mejorar el modelo original. El año pasado, por ejemplo, se añadió un curso al tercer año integrando los estudios, con la oración y discernimiento, y en conversación con sus párrocos, para definir su futuro misión y ministerio en la iglesia local.

Damos gracias a nuestro Obispo McGrath por su apoyo al Instituto, al P. John Hurley, CSP, Vicario para la Evangelización, y a todos los que han contribuido al ministerio del Instituto. Ha sido un honor para mí poder acompañar a la Clase de 2018. Les agradecemos y los enviamos a que continúen su jornada, esperando conocer las aportaciones y contribuciones que ellos traerán a sus parroquias.


ILM Reflexión Estudiantil

Por Cesar Mendez

Se dice que no hay caminos para el amor, Amar es el camino.

En nuestro caminar por la vida vamos tratando de escuchar, de descubrir, y de hacer la voluntad de Dios. Estamos aquí agradecidos con El, por hacernos partícipes de esta su obra, en la cual hemos empezado un caminar tres años atrás. Un grupo de personas con diferentes dones, talentos, dimos inicio a lo que pareciera un nuevo reto en nuestras vidas. Aun sin conocernos estábamos todos unidos en un mismo amor y un mismo espíritu de apertura para aprender cómo servir mejor a nuestra Iglesia.

No ha sido fácil como grupo este caminar. Hemos compartido momentos de alegría que sin duda dejarán una huella que perdurará, también tristezas, dudas e incertidumbres que nos fortalecieron dentro de este caminar. Algunos se encontraron con obstáculos por los cuales tuvieron que abandonar sus estudios, otros tuvimos pruebas que, con ayuda de nuestros familiares, amigos, sacerdotes, instructores comprometidos en nuestra formación, nos animaron a seguir adelante.

Hoy estamos aquí conscientes de que ya no somos ni seremos los mismos que iniciamos hace tres años. Humildemente reconocemos que Dios a través del ILM ha transformado nuestras vidas. Hemos crecido en el ámbito personal, espiritual, intelectual y pastoral. Algunos crecimos mucho más de lo que podíamos imaginar. Ahora sabemos el gran compromiso, la responsabilidad que tenemos cómo egresados de ILM.

Lo que parecía hoy sería la meta, ahora es un punto de partida, que nos habré los ojos hacia un nuevo horizonte, al cual nos tendremos que enfrentar para seguir adelante, sembrando la semilla que algún día frutos dará.

Pedimos de sus oraciones por cada una de las personas que por estos 20 años han hecho posible que ILM siga adelante, en especial por nuestro obispo, por nuestra directora, por los que están cursando el ILM y en especial por los egresados para que pongamos en práctica con amor, con testimonio todo lo adquirido en estos tres años de formación al servicio de nuestra Iglesia.