Esperanza y Sanación – Carta Pastoral de los Obispos de California Sobre...

Esperanza y Sanación – Carta Pastoral de los Obispos de California Sobre los Cuidados para las Personas que Sufren de Enfermedades Mentales y Dirigida a Todos los Católicos y Personas de Buena Voluntad

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Como pastores y obispos, entendemos que la salud mental, forma parte fundamental del bienestar. Por lo tanto, servir a las personas que sufren de alguna enfermedad mental, es parte esencial de los cuidados pastorales de la Iglesia. Esta carta representa una declaración de los obispos católicos, en consulta con personas que sufren de enfermedad mental, sus familiares y seres queridos, profesionales de la salud, y los que les brindan cuidados. Reconocemos y agradecemos a nuestros colaboradores: pacientes, familias, profesionales de la salud mental, y agentes de la atención pastoral – que ayudaron con esta declaración.

• Como pastores y obispos, estamos profundamente preocupados con la desgarradora prevalencia de las enfermedades mentales en nuestra sociedad y estamos tomando medidas para abordar esta forma trágica de sufrimiento y aflicción. Aunque no es tan aparente y conocida, como los problemas médicos en general, la enfermedad mental es igualmente importante y es singularmente desafiante y pesada. Ésta azota el alma humana profundamente, impactando e influyendo los pensamientos, emociones y comportamientos de una persona, y de ese modo afectando todos los aspectos de la vida de su entorno social: su trabajo y reposo, su vida familiar y relaciones, su vida espiritual y su relación con Dios.

• No tenemos que ir muy lejos para encontrarnos con nuestros hermanos y hermanas que luchan con la enfermedad mental. Incluso los que no tienen problemas serios de salud mental, pueden, hasta cierto grado, comprender la experiencia de las personas que sí los tienen. Pues ninguno de nosotros está completamente exento de momentos de ansiedad, angustia emocional, pensamientos preocupantes o molestos, o fuertes tentaciones. Todo ser humano ha sido psicológicamente herido por los efectos del pecado original y acosado por las debilidades y vulnerabilidad humana. Reconocemos que el tener una enfermedad mental seria o crónica, es una experiencia única y no se le debe restar importancia; Pero cuando abordamos esta cuestión, debemos superar la actitud de “nosotros” y “ellos,” la cual nos separa el uno del otro. Cualquier persona podría sufrir problemas de salud mental, algunas requiriendo atención clínica o ayuda de forma especial. Incluso las personas que atienden las necesidades de otros, incluyendo los pastores de la Iglesia, son “sanadores heridos,” cada uno de nosotros es imperfecto ante Dios y estamos necesitados de la gracia redentora de Cristo.

• Cristo nos llama a atender a las personas que sufren enfermedades mentales y a proveer esperanza y sanación. En el Antiguo testamento, el profeta Isaías hablaba del Mesías que traería esperanza al pueblo de Dios, un salvador que les ayudaría en su aflicción, “No temas, pues yo estoy contigo; No te angusties, pues yo soy tu Dios; Yo te fortalezco y te ayudo, y te sostengo con mi brazo victorioso” (Isaías 41,10). El evangelio de Mateo relata cómo Jesús sanaba innumerables aflicciones del cuerpo, mente y espíritu: “Su fama llegó a toda Siria; Y le trajeron a todos los que se sentían mal, afligidos por enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los sanó” (Mateo 4,24).

La vida pública de Cristo era un ministerio de sanación y esperanza. Como católicos, a imitación de nuestro Señor, hemos sido llamados a proveer sanación y esperanza a los demás. Profesamos que toda vida humana es sagrada, que todas las personas son creadas a imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, la dignidad y valor de una persona no puede disminuirse por ninguna condición, incluyendo la enfermedad mental. Creemos que toda persona bautizada, tiene dones únicos que ofrecer y tiene un lugar en la Iglesia; El Cuerpo de Cristo. Por tanto, todos hemos sido llamados a asistir a aquellos en medio de nosotros, que sufren física o mentalmente; Nos comprometemos a colaborar con las familias y seres queridos, los profesionales de la salud mental, las organizaciones comunitarias, y todas las personas e instituciones que participan en esta importante labor.

• “Cualquier persona que sufra, alguna enfermedad mental, siempre lleva impresa la imagen y semejanza de Dios; Y tiene el derecho inalienable de ser considerada una persona y tratada como tal.” -Santo Papa Juan Pablo II

Las personas que padecen alguna enfermedad mental a menudo sufren en silencio, ocultas y sin ser reconocidas por los demás. Consideren este marcado contraste: la persona con una enfermedad – como el cáncer – generalmente recibirá una efusión de solidaridad y apoyo de su parroquia y comunidad; Una persona diagnosticada con una enfermedad mental – como la depresión, la ansiedad paralizante, o un trastorno bipolar – frecuentemente experimenta aislamiento y carece de apoyo, y a menudo, el injusto estigma social de padecer una enfermedad mental. Esto no debería suceder en nuestras comunidades cívicas, y no debe ser así, en nuestras comunidades católicas. Aquellos que viven con una enfermedad mental jamás deben llevar esta carga solos, ni tampoco sus familiares que luchan heroicamente para ayudar a sus seres queridos. Nosotros, los cristianos, debemos ir a su encuentro, acompañarlos, consolarlos, y ayudarlos a sobrellevar sus cargas en solidaridad con ellos – ofreciendo nuestra comprensión, ayuda tangible y nuestra continua oración.

• “Tengo una certeza dogmática: Dios está en la vida de cada persona. Dios está en la vida de todos. Incluso, si la vida de alguien ha sido un desastre, aunque haya sido destruida por los vicios, las drogas o cualquier otra cosa – Dios está en la vida de esta persona. Ustedes pueden y deben, tratar de buscar a Dios en toda vida humana. Aunque la vida de una persona sea un terreno lleno de espinas y malezas, siempre hay un espacio donde puede crecer la semilla buena. Tienen que confiar en Dios,” dijo Papa Francisco.
El documento completo está disponible en: www.cacatholic.org/resources/mental-health.