Semana Santa Triduo Pascual

Semana Santa Triduo Pascual

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“La Semana Santa puede ser folklóricamente preciosa, pero si no mejora nuestra relación diaria con los sufrientes, de poco sirve.” (Joan Morera Perich, SJ)

¿Qué nos dice el Papa Francisco, acerca del Domingo de Ramos?
Y esta es la primera palabra que quisiera deciros: ¡alegría! No seáis nunca hombres y mujeres tristes: ¡un cristiano jamás puede serlo! ¡Nunca os dejéis vencer por el desaliento! Nuestra alegría no nace de poseer muchas cosas, sino de habernos encontrado a una persona: a Jesús, que está entre nosotros; nace de saber que, con él, nunca estamos solos, ni siquiera en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables, ¡y hay tantos! Y en ese momento viene el enemigo, viene el diablo –tantas veces disfrazado de ángel–, e insidiosamente nos dice su palabra. ¡No lo escuchéis! ¡Sigamos a Jesús! Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos lleva sobre sus hombros: en esto consiste nuestra alegría, la esperanza que debemos llevar a este mundo nuestro. Y, por favor, ¡no os dejéis robar la esperanza! ¡No os dejéis robar la esperanza, la que nos da Jesús!

¿Qué nos dice sobre el Triduo Pascual?
“Si nos acercamos a la comunión sin estar sinceramente dispuestos a lavarnos los pies los unos a los otros, no reconocemos el Cuerpo del Señor. Es el servicio de Jesús donándose a sí mismo, totalmente.”

El viernes se celebra el misterio de la muerte de Cristo “y adoramos la cruz.” “En los últimos instantes de vida, antes de entregar el espíritu al Padre, Jesús dice: ‘¡Todo se ha cumplido!”

¿Y qué significa esta palabra? Se preguntó el Papa Francisco. “Significa que la obra de la salvación está cumplida, que todas las Escrituras encuentran su pleno cumplimiento en el amor de Cristo, Cordero inmolado. Jesús, con su sacrificio, ha transformado la más grande iniquidad en el más grande amor.”

“Qué bello será que todos nosotros al final de nuestra vida, con nuestros fallos, nuestros pecados, también con nuestras buenas obras, nuestro amor al prójimo podamos decir al Padre como Jesús: he cumplido. No con la perfección con la que lo ha dicho Él, sino “Señor, he hecho todo lo que he podido hacer.” Adorando la Cruz, mirando a Jesús pensamos en el amor, en el servicio de nuestra vida, en los mártires cristianos… ninguno de nosotros sabe cuándo vendrá esto, pero podemos pedir la gracia de poder decir “Padre, he hecho todo lo que he podido, he cumplido.”

Por la tarde, en la Vigilia Pascual, “celebramos a Cristo resucitado, centro y fin del cosmos y de la historia; velamos llenos de esperanza en espera de su regreso, cuando la Pascua tendrá su plena manifestación.”

“La piedra del dolor es quitada, dejando espacio a la esperanza. ¡He aquí el gran misterio de la Pascua! En esta santa noche, la Iglesia nos entrega la luz del Resucitado, para que en nosotros no se dé el lamento de quien dice ‘Ya no hay nada que hacer’, sino la esperanza de quién se abre a un presente lleno de futuro: Cristo ha vencido la muerte y nosotros con Él.”

En este punto, el Papa aseguró que “nuestra vida no termina delante de la piedra de un sepulcro, nuestra vida va más allá, con la esperanza al Cristo que ha resucitado en ese sepulcro.”

“Como cristianos estamos llamados a ser centinelas de la mañana, que saben ver los signos del Resucitado, como han hecho las mujeres y los discípulos que corrieron al sepulcro al alba del primer día de la semana.” Concluyó el Papa.
Audiencia General, Semana Santa, Catequesis del Papa Francisco