Juan Bautista, un Modelo a Imitar

Juan Bautista, un Modelo a Imitar

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Padre Sergio Ovando

Por Padre Sergio Ovando

En este tiempo de adviento, la iglesia nos propone a san Juan Bautista como un ejemplo a imitar. Entre todas las virtudes y grandezas del Bautista, son dos cosas las que quisiera que dirigiéramos nuestra atención: la claridad de que es lo más importante: Jesus, y su vida el desierto como modelo de solitud y reflexión.

“Entre todos los nacidos de mujer no hay nadie más grande que Juan el Bautista.” Así es como Jesús define a Juan, exaltando su grandeza y su santidad. Pero no sólo Jesús lo ve así, sino que sus contemporáneos también lo consideraban un gran profeta, a tal punto que se preguntan sobre la posibilidad de que este hombre sea el Mesías esperado de Israel.

Sin embargo, el modo como Juan se ve asimismo es distinto. Juan no se considera como el mejor de los hombres, sino como un mensajero, como la voz. Toda su vida, su propia existencia está supeditada al mensaje que transmite, y a la Palabra de la cual es voz.

Juan sabe, como lo sabemos nosotros, o quizá como lo deberíamos saber, que el mensajero no es importante, que lo importante es el mensaje, que los mensajeros pueden cambiar y olvidarse, pero el mensaje debe permanecer. Del mismo modo, la voz puede cambiar, y ser dejada en el olvido, como pasan muchas cosas, pero la Palabra permanece. Para Juan lo único importante es Jesús.

Nosotros estamos llamados como Juan el Bautista a ser mensajeros, a ser la voz de Dios en el mundo. Estamos llamados a darlo a conocer a todos. Lo que el mundo debe conocer y amar es el Señor, el mensaje, la palabra y en ese proceso el mensajero, (nosotros) al igual que el Bautista, debemos hacer “que Él crezca y que yo disminuya.” Porque como dice el papa Francisco: el verdadero cristiano no se anuncia a sí mismo, sino que anuncia a otro y prepara el camino para otro: el Señor.

Juan es el hombre del desierto. Él se separa de mundo de su tiempo para dar testimonio de otro mundo. Es en esa soledad que Juan se hace familiar con las cosas de Dios, es en el contacto con la divinidad como él adquiere su fuerza. Como consecuencia de esto él proclama una realidad que le es conocida.

En el Medio de este tiempo de preparación para Navidad, Juan se nos presenta como el modelo a seguir, ya que a veces con la prisa del tiempo navideño, podemos caer en el error de pensar que los regalos, las decoraciones, las tarjetas de Navidad, son las cosas más importantes de este tiempo, cuando sabemos que lo único importante es Jesús. Él es el que da razón a todas las otras cosas, olvidarlo, o no ponerlo como el centro es perder el sentido de las cosas que hacemos en este tiempo de adviento.

Al comenzar este tiempo Juan nos invita a preparar el camino para el Señor, lo que significa preparar nuestras familias, amigos, y nosotros mismos para recibir a quien es la única razón de este tiempo: Jesús.

Del mismo modo debemos alejarnos de todas las preocupaciones y quehaceres cotidianos, para buscar un espacio y un tiempo (al igual que juan en el desierto) en el cual podamos contemplar el misterio, y ser más familiares con el misterio del Señor al que esperamos.

En este adviento, debemos hacer que Dios crezca en el mundo, que más y más personas lo reciban, y aquellos que lo reciben le permitan a Jesus crecer en sus vidas, de tal modo que al igual que Juan: que Él crezca y que yo disminuya.

El Padre Sergio Ovando es el Párroco de la Parroquia de San Martin.