Mensaje de Obispo McGrath–Adultos en el Centro

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Queridos Amigos,

Después de que Jesús se apareció a sus discípulos en el camino de Emaús, ellos proclamaron. “¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” Esto es lo que sucede cuando reconocemos la presencia de Jesús entre nosotros. A veces, sin embargo, no vivimos con los ojos abiertos y los corazones encendidos. Como los dos discípulos, a menudo necesitamos ayuda para ver la Palabra de Dios con ojos de fe.

La vida puede sentirse como un fuerte huracán, y con frecuencia buscamos anclarnos. Nuestra relación con Jesucristo y la comunidad de fe es el ancla para el bienestar y el crecimiento espiritual.

El cirujano general (de EE.UU) dice que la enfermedad más prevalente hoy en día es el aislamiento. En la época más conectada de la historia, lo que más nos afecta es estar desconectados. Dios quiere estar en relación con nosotros. Dios nos hizo para las relaciones. Una relación con Dios y con los demás nos mantiene avanzando hacia la madurez cristiana.

Desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia ha tratado de cambiar significativamente el papel de los laicos, de ser espectadores a llegar a ser participantes. La formación de la fe adulta está en la raíz de esta participación. Lo que recibieron durante su niñez   no es suficiente para crecer en la fe como adultos en la Iglesia de hoy.

Jesús libera a los cautivos. La formación de la fe adulta libera a los adultos de lo que los atrapa. Al igual que los Discípulos que caminaron con Jesús en  Emaús, nuestra cultura de ritmo acelerado puede impedirnos ver lo que está justo delante de nosotros. El aprendizaje emancipador permite a los adultos reflexionar sobre cómo vivimos para encontrar maneras de llevar nuestras vidas con el mensaje de Jesús. La formación de la fe adulta nos pide que lo hagamos de la manera de Jesús.

Formación de fe en los adultos:

  • Es fundamento para el éxito de nuestra iniciativa de evangelización diocesana.
  • Es clave para profundizar nuestra relación con Jesús.
  • Promueve la participación activa en la comunidad cristiana.
  • Prepara a los adultos para que actúen como discípulos en servicio al mundo.

Les animo a que se involucren en los corazones de los adultos, los edifiquen en la fe y los envíen al mundo como discípulos.

“Fortalezcamos nuestro compromiso e intensifiquemos nuestros esfuerzos para ayudar a los adultos de nuestras comunidades a ser tocados y transformados por el mensaje vivificante de Jesús, para explorar su significado, experimentar su poder y vivir en su luz como discípulos adultos fieles hoy. Hagamos nuestra parte con creatividad y vigor, nuestros corazones encendidos con amor para capacitar a los adultos a conocer y vivir el mensaje de Jesús. Esta es la obra del Señor. En el poder del Espíritu no fallará, sino que dará frutos duraderos para la vida del mundo”

Sentíamos Arder Nuestros Corazón, (Declaración de los Obispos Católicos de EE.UU)