¡Salir de la Vida Cotidiana!

¡Salir de la Vida Cotidiana!

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VITAL-Lupita-webPor Lupita Vital C.
Directora del Apostolado Hispano

Estamos por dar comienzo a la temporada de verano, es tiempo para darnos un descanso del trabajo y la escuela, el sol ardiente nos invita a planear unas bellas vacaciones. Algunos salen al extranjero y otras personas visitan lugares cercanos. La playa y la montaña es el lugar favorito de la mayoría las personas, ir de paseo no le cae mal a nadie. Cuando observo todo este movimiento reflexiono en el pasaje del Evangelio donde Jesús dice a sus discípulos.

“Crucemos a la otra orilla del lago” (Marcos 4,35). Tal parece que Jesús necesitaba descansar un poco después de tanta bulla. Todas las personas necesitan descansar para tomar energía física y espiritual. He aquí unos breves consejos para que usted cruce el lago junto con Jesús. ¿Usted que pasaje del Evangelio se aplica en vacaciones?

Que en su tiempo de descanso Dios sea su prioridad. Tome un período de tiempo para escuchar, solo en el silencio encontrará la paz.

Lea y medite el Evangelio, haga que Jesús sea el centro de sus diversiones. Sea una persona positiva y alegre en su tiempo libre.

Planee tiempo para usted mismo una hora en silencio cada día es excelente para su crecimiento espiritual.

Renuévese lea un buen libro escuche música. Si puede asista a algún retiro espiritual y si no puede cultive algunas flores. Busque a sus mejores amigos(a) y cruce a la otra orilla del lago en compañía de estas personas. Haga alguna obra de caridad. Visite enfermos, ancianos, niños etc.

Pida al Señor por lluvia en California la necesitamos. Cuide el agua no la desperdicie, cada got cuenta y es importante reservarla.

En resumen, recordemos que aunque estemos de vacaciones Dios nos espera y el Papa Francisco nos invita a no faltar a la Misa Dominical con la familia. “Donde Cristo es el Señor, y nos reúne a todos para alimentarnos con su Palabra y con su vida.” Además, nos recuerda con este consejito a que vamos a Misa.

“Me pregunto, todos preguntémonos: yo, que voy a Misa. ¿Cómo vivo esto? ¿Me preocupo de ayudar, de acercarme, de rezar por ellos, que tienen este problema? ¿O soy un poco indiferente? O tal vez me preocupo de chismorrear: ¿Viste como iba vestida aquélla como iba vestido aquél? A veces se hace esto después de la Misa, ¿O no? ¡Se hace! ¡Y esto no se debe hacer! Debemos preocuparnos por nuestros hermanos y hermanas que tienen una necesidad, una enfermedad, un problema.”

(Audiencia general 12 de febrero de 2014) Especialmente por aquellos que no asisten a Misa los domingos y no sabemos sus razones.