Con el Recuerdo Vivo…

Con el Recuerdo Vivo…

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RecuerdoVivoPor Feliciano Tapia

En este tiempo especial de cuaresma estamos llamados a profundizar en nuestra vida. Varios son los modos como se nos invita a vivir esta actitud de conciencia. Al centro está la caridad y la generosidad con las personas, así el ayuno y la limosna toman su sentido original. Para que estas cualidades humanas y cristianas no se queden relegadas a prácticas superficiales de sustitución de comidas o de una especie de egoísmo donde uno juega a la caridad con migajas de limosna.

Esto de la vida cristiana es algo muy serio. Por eso la cuaresma, la pascua, los sacramentos, el jubileo de la misericordia, las visitas del papa, nuestro compromiso personal y comunitario. Por eso los sacramentos, y los ministerios, los líderes y servidores eclesiales. Por la seriedad del asunto existen también las organizaciones: unos organizan el conocimiento en las universidades católicas, los seminarios o en la producción de materiales; otras regulan y dirigen las tareas y a quienes las ejecutan en oficinas, parroquias y ministerios; otros administran los recursos, en fin, toda una armazón y tejido en la vida de la Iglesia para vivir en la misión a la que fuimos llamados por Cristo.

Dios llama, nosotros respondemos. Responder es estar vivo, despierto en el camino: “Con el recuerdo vivo”. Esta frase que nos da para reflexionar un poco y en varios sentidos. El Espíritu guía a los discípulos desde el principio a mantener el recuerdo de Jesús vivo y continuar en el camino sin instalarnos, sin apegarnos demasiado. Mantener el recuerdo vivo es también una forma de darle sentido amplio al pasado, como raíz y fuerza para continuar.

Por eso cada año la Iglesia recorre el camino, siempre nuevo, del año litúrgico para recordar, revivir y actualizar el sentido cristiano; especialmente Cuaresma y Pascua. El recuerdo vivo del misterio pascual de Jesús implica celebraciones vivas, inspiradoras, conscientes y participativas. Así, con el recuerdo vivo, recordamos, despertamos y hacemos presente en forma siempre nueva, viva y actual, vamos caminando con el Señor.

Usando el recuerdo en el sentido que nuestros abuelos aplicaban el concepto a la vida consciente. Sigamos recordando, es decir, despertando, con esta cuaresma como camino de oración, caridad y penitencia. Sigamos recordando al Papa Francisco y a tanto otros que nos invitan a tomar el evangelio en serio. Sigamos recordándonos unos a otros. Recordemos juntos para vivir despiertos, alegres y conscientes. De otro modo, al morir en vida, el recuerdo muere también en nosotros. Que la multitud de recuerdos altere y transforme todos los olvidos.