El esfuerzo Diocesano de la Evangelización centra encuentros con Jesucristo

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Por Padre Joe Kim
Director de Evangelización y Vocaciones

“El jugo sale del cristianismo cuando es basado en la fe y en vivir como Jesús o ver el mundo como Jesús lo vio.” Esta cita del fallecido Steve Jobs, quien creció yendo a una iglesia luterana y pasó años estudiando Budismo Zen,  ahora sus palabras  resuenan donde muchas personas se interponen entre la fe y la iglesia en el Valle del  Silicón y en la realidad de la sociedad actual.

El rápido crecimiento demográfico religioso en nuestro país son los “nones” -el religiosamente no afiliado (en 2010 una quinta parte de la población de Estados Unidos, un tercio de los adultos menores de 30 años). Al igual que el Sr. Jobs, muchos dejan las iglesias cristianas, pero siguen interesados ​​en las prácticas espirituales como la oración y la meditación.  La visión Jobs “en el” jugo del cristianismo “nos ayuda a que siguen siendo cristianos católicos comprometidos a dar testimonio de la profunda conexión entre nuestra fe y” vivir como Jesús.

“El Estudio Nacional de la Juventud y Religión, un estudio de 3000 jóvenes sobre la juventud estadounidense en 5 años, llegaron a la conclusión de que los jóvenes cristianos comprometidos están formados por testimonios de personas mayores de edad que claramente están conectados con su  fe (doctrina y práctica) con la persona de Jesucristo. La proclamación de la palabra y obra de cómo impacta Jesucristo la vida de la persona es la evangelización.

Para muchos católicos, la palabra evangelizar podría entenderse tele-evangelistas o evangelizadores por la calle llamando a su puerta en las mañanas de los sábados. Algunos también pueden confundir la palabra con los cristianos evangélicos. Evangelizar podría parecer extraño a los católicos.

Sin embargo, podría sorprender a algunos católicos que el Papa Pablo VI escribió en una exhortación apostólica  Evangelii Nuntiandi en la necesidad de anunciar el Evangelio: “Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda” Él escribió que la Iglesia “existe para evangelizar”. El Papa San Juan Pablo II, el Papa emérito Benedicto XVI y ahora nuestro actual Santo Padre Francisco ha tenido la evangelización como su principal prioridad. Más recientemente, el Papa Francisco escribió en su exhortación Evangelii Gaudium: “Deseo alentar a los fieles cristianos a embarcarse en un nuevo capítulo de la evangelización marcada por esta alegría.” La alegría que se refiere es la alegría de un encuentro diario con Jesucristo. La evangelización es obra gozosa de todo discípulo de Jesucristo proclamando al redentor, y el trabajo de sanación de Dios en sus vidas.

La Directora Diocesana de catequesis y formación en la fe, Wendy Scherbart, pone la evangelización como una invitación “a seguir el camino de Jesucristo.” Linda Cunha-Ricchio, Director Diocesano del Instituto de Liderazgo Ministerial, pone la evangelización como “experimentar un momento de intimidad  con Cristo, que obliga a una nueva forma de vida,  que no se puede esperar para decirle a todos los que conoces. El Diácono Rubén Solorio,  Director de los ministerios sociales, dice que la evangelización no puede suceder a menos que nosotros seamos  evangelizadores.  Lupita Vital Directora del Apostolado Hispano encaja la evangelización como el corazón del misterio de la vida de cada persona al tener su encuentro íntimo con Jesucristo.

Durante los últimos meses, los líderes de la Iglesia Católica en San José han estado dialogando cómo podemos evangelizar. El dialogo gira en torno a tres formas principales que nosotros, como discípulos de Jesucristo debemos de llevar a cabo: Palabra, Alabanza y Testimonio. La Palabra consiste en entrar en contacto con Jesús a través de la Escritura, en las pequeñas comunidades de fe, RCIA, formación en la fe. La Alabanza implica entrar en contacto con Jesús a través de la liturgia, principalmente a través de la misa dominical. Dar Testimonio implica entrar en contacto con Jesucristo en los pobres y necesitados. En los próximos meses cada parroquia discernirá formas en que el Espíritu Santo está inspirando a su comunidad a evangelizar en cada uno de estos tres pilares de la evangelización con  de la Palabra, alabanza,  y Testimonio. En futuros artículos, voy a compartir cómo las parroquias están evangelizando con eficacia y volver al corazón de lo que somos como católicos gozosos discípulos que comparten nuestro encuentro con Jesucristo.